vivimos enganchados al carro del resentimiento, llevamos la post-guerra por sonda y la imaginación es un paraíso que vive al otro lado del océano
nuestros genios son excepción en medio de la nada vulgar políticamente correcta, como un lánguido riachuelo en el solaz desierto que lo ahoga
los auténticos superhéroes son los que mantiene los ojos abiertos y el oído alerta en esta repugnante balsa de aceite que nos narcotiza
tipos como Ibáñez, Delibes y Antonio López, que cuentan una y otra vez la misma historia imperecedera, y cuyo único delito ha sido no largarse a Manhattan.
¡vuelve de vez en cuando, Biyu! aunque sea para darnos envidia con tu pluma de gran calibre